La producción hondureña de arroz para este 2025 ha logrado estabilizarse, en el 2024 se estabilizó con una merma de 4.6%en comparación al 2023, y al2022 que fue del 32%, tendencia que se registra desde el2018. Para obtener este resultado en la producción nacional, desde el mandato de la presidenta Xiomara Castro y la gestión de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), se ha logrado mediante una planificación del ciclo, uso de semillas mejoradas de alta calidad genética, riegos oportunos y coordinación productiva, subir la producción de arroz a un 42.7%.
Mejora de cosecha
La nueva cosecha en promedio fue de 150 quintales por manzana. Comparado con ciclos anteriores, con rendimientos de semilla tradicional que promediaban entre 80–100 quintales por manzana, 2025 representa un salto histórico de productividad impulsado por mejor semilla, manejo técnico y acceso a crédito. “Los rendimientos de productividad mejoraron como resultado de las nuevas variedades con mayor potencial de rendimiento y la implementación de nuevas prácticas de cultivo. Para el cierre del año se prevé una producción de 530 mil quintales de arroz”, según nos explica la ministra de la SAG, Laura Elena Suazo.
La calidad del grano es de mejor tamaño, humedad adecuada, menor porcentaje de impurezas y mayor rendimiento molinero (más grano entero),gracias a la semilla mejorada y prácticas de cosecha y poscosecha más precisas, transferidas por los técnicos de Dicta y adoptadas por productores del valle. Miguel Andino es uno de los agricultores que nos comparte su historia de éxito al cosechar sus 88 manzanas sembradas. “Nuestros arrozales están extraordinarios gracias a la calidad de la semilla y la planificación”, un testimonio que confirma que la productividad aumenta al integrar todas las fases del manejo agronómico con inversión oportuna.

Tecnologías y apoyo técnico
La mayor productividad arrocera se alcanzó mediante el uso de semilla certificada desarrollada por Dicta, fertilización balanceada, manejo integrado de plagas, mecanización en etapas claves y una poscosecha planificada. El Bono Tecnológico Productivo de la SAG garantizó insumos esenciales para adoptar estas prácticas. “La SAG articuló una estrategia integral centrada en: asistencia técnica, acceso a financiamiento, fortalecimiento organizativo y vinculación agroindustrial, para mejorar productividad y competitividad del arroz del valle y a nivel nacional”, confirma Suazo.





